Manifiesto contra la violencia de género

Llegará un día en el que las tormentas se disipen.

Llegará un día en el que las pesadillas desaparezcan.

En el que miremos atrás y todo lo observemos como un sueño.

Un mal sueño.

Un camino de múltiples obstáculos que habremos conseguido superar.

Días oscuros en los que con soplos de fuertes vientos conseguiremos apartar las nubes para dejar traspasar la luz.

La luz.
Nuestra luz.
Esa que añoramos.

Esa que, con el tiempo, llegamos a transmitirnos las unas a las otras.

Nadie despierta de ese mal sueño con el murmullo de unos “minutos de silencio”. Acciones, no silencios. Eso es lo que pedimos.

Conseguimos despertar con apoyo mutuo, con lágrimas compartidas, con silencios cómplices, con gritos ahogados, abrazos de alma, miradas enrojecidas y, ante todo, nuestro amor, ese enorme amor que surge entre nosotras, ese amor que se multiplica y expande, que nos envuelve y enreda como infinitas telarañas. Que nos eleva, que nos sustenta.

Somos todas.

Somos una.

Aquellas que de verdad se unen para no estar solas.

Verdaderamente cree alguien que olvidaremos algún día todas las mentiras, todos los engaños, todas las manipulaciones, todos los vacíos.

Nos damos nuestras manos para ayudarnos a resurgir de los infiernos.

De verdad nos creen tan frágiles que “deben ser nuestra voz”, que “nos pueden silenciar” ????

Verdaderamente creen que las sobrevivientes olvidaremos alguna vez a quienes VIVEN SUS MENTIRAS A COSTA DE NUESTRAS MUERTES!!!

María Ruiz.

Facebook Comments

Deja un comentario