Entre la desidia y la brutalidad

En estos tiempos pensar el tejido urbano como un coto de caza privado es ignorar el modo en que se mueve la sociedad,  el movimiento de la población y el funcionamiento de las ciudades mismas.

La ignorancia que  domina a la administración actual de Bariloche es gravísima. “Por supuesto nuestros vecinos y queridos amigos de Dina Huapi no tienen que estar perjudicados, pero la solución tiene que ser la que le sirva a Bariloche” dijo el jefe de Gabinete Pablo Chamatrópulos. Estas expresiones significan que ‘los vecinos de Dina Huapi, que no son queridos ni nada, se arreglen como puedan.

Se olvidan que muchos de los vecinos de Dina Huapi somos trabajadores de Bariloche y viceversa, que muchos chicos de Bariloche asisten a la escuela en Dina Huapi e incluso, jóvenes que vienen a Dina Huapi a jugar al rugby o a realizar alguna otra actividad. Y de este  modo perjudican, no sólo a los dinahuapenses sino también a vecinos de  Bariloche.

La mayoría de los colectivos de la ciudad de Buenos Aires  recorren varios partidos de conourbano (que también son ciudades independientes).  En este caso, al igual que en el caso local,  hay ciudades que están unidas desde el punto de vista funcional, es decir que funcionan juntas.

Cuando la ignorancia gobierna, todo se pudre.

En la cabeza de los ignorantes no entra ni la solidaridad ni conocer el sentido complejo de las ciudades.  Estos brutos dicen que  si el colectivo  continuase con el recorrido actual sería “quitarle elementos a nuestro propio transporte urbano de pasajeros”. ¿Cómo se le puede quitar trabajo cuando tanto los vecinos de Bariloche como los de Dina Huapi somos clientes cautivos del único transporte? En esta comarca no hay competencia en materia de transporte, por lo tanto somos rehenes de estos servicios paupérrimos, sucios y mugrientos,  espaciados en el tiempo y  excesivamente caros (me atrevería a decir sin lugar a equivocarme que tenemos los colectivos más caros del país).

Por otro lado, y yendo hacia las relaciones políticas, me causa mucha gracia la relación de diálogo que nuestro intendente Danilo Rojas tiene con su par Gustavo Gennuso. Hace muy poco su secretario de gobierno Ramiro Varise dijo que con la otra gestión (refiriéndose a Martini) no podían dialogar. Y muchos interpretamos que con esto quisieron meter chicana política al triste y pobre estilo PRO para quienes siempre la culpa la tienen los otros. Pero la pregunta del millón ahora es: ¿Qué diálogo tenés con tu compañero de línea política…? Por si no te diste cuenta, Danilo,  te traicionaron los compañeros de  política  y te dejaron en la mano uno de los problemas más graves a resolver, problema por el cual nunca te preocupaste hasta ahora que se te quemaron las papas.

Somos nosotros los vecinos, tanto de Bariloche como los de Dina Huapi los que quedamos en medio de la desidia de Rojas y la brutalidad de Gennuso  para que cada uno se arregle como pueda sin importar la situación humana de las personas.

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